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miércoles, 30 de septiembre de 2026

ZARAGOZA,..¿CAPITAL VERDE?


Sabiendo que Zaragoza se ha presentado por cuarta vez, candidata a ser designada Capital Verde Europea 2028 y que uno de los indicadores para recibir ese galardón es todo lo relacionado con la gestión del agua, creemos oportuno un repaso de lo que venimos mostrando sobre este controvertido asunto. Una visión que se  ha trasladado al Jurado que deberá valorar la convocatoria pero que es la población de Zaragoza y de Aragón la que debe conocer con más detalle que el mostrado en las habituales campañas de marketing en que se ha convertido la política municipal.

Como es sobradamente conocido, Zaragoza celebró en 2008 que se desarrolló desde mediados de junio a mediados de septiembre de ese año y tuvo como lema central “Agua y Desarrollo sostenible”. Ese evento  tuvo elementos controvertidos previos a su desarrollo y  requirió de una transformación urbanística con algunas luces efímeras y muchas sombras persistentes.  

En la actualidad son visibles de esa Expo los edificios más emblemáticos que se construyeron y que desde entonces se encuentran vacíos de contenido y nunca han tenido uso posterior. Nos referimos a la emblemática Torre del Agua, al Pabellón de España y al Pabellón de Aragón o el propio Parque del Agua que está necesitado de actuaciones que lo mantengan y lo mejoren. Todo ello, acompañado de los problemas derivados de la financiación de aquel evento (costes hipotecarios que el erario público seguirá arrastrando por lo menos hasta 2038), no parece garantía de buen hacer en materia de gestión.

Con carácter general creemos que ni la conectividad de las zonas verdes, ni la regeneración de las riberas del río Huerva que acumulan retrasos importantes, ni el proyecto de reforestación denominado “Bosque de los zaragozanos”, de cuya mesa de seguimiento se ausentaros los colectivos ambientales dada la falta de participación efectiva en el proyecto,  pueden constituir avales fiables de buena gestión. 

Entrando en el ámbito de nuestra atención en materia de gestión del agua, el Gobierno Municipal debería ser más modesto con lo que expone en su propaganda institucional plagada de una espectacularidad alejada de la realidad. Mientras, la correcta gestión de los servicios públicos junto con la receptividad a la participación ciudadana en estos procesos deja para nosotros una deficiente calificación.

Zaragoza como el resto del país, se ha acostumbrado a una gestión política más efectista que efectiva. Con presupuestos económicos y actuaciones que deberían dirigirse a mejorar un urbanismo humanizado basado en una cultura de participación en la toma de decisiones.

Es cierto que la calidad del agua de boca ha mejorado en los últimos años. La ciudad, que antes se abastecía de agua del Canal Imperial o del propio río Ebro a su paso por Zaragoza, proporcionaba a la ciudadanía un agua de escasa calidad.  Ahora se dispone de un tercer abastecimiento procedente del río Aragón a través del Canal de Bardenas. Lo que bebe la ciudad es una mezcla variable de estas procedencias. 

Esa variabilidad produce una calidad discontinua en el agua del grifo que se podría subsanar de forma sencilla. Del Pacto del Agua de 1992 nació el embalse de La Loteta, ya construido en su totalidad, como almacenamiento plurianual (de caudales de invierno del Canal Imperial y del de Bardenas) y a día de hoy perfectamente inútil. Construido sobre una base salina que se disuelve en el agua que almacena, empeora sustancialmente su calidad y no puede utilizarse. Está por ver quién va a pagar la construcción de una obra que no sirve para lo que fue construida.

Embalse de La Loteta. Freestyle con dinero público

Conviene recordar que en la ciudad de Zaragoza vive la mitad de la población de la Comunidad Autónoma de Aragón y de ahí la importancia de la gestión del saneamiento y depuración de sus aguas que el Ayuntamiento tiene encomendada a un empresa municipal denominada Ecociudad Zaragoza SAU.

En cuanto a la depuración de las aguas residuales la situación actual presenta deficiencias y también graves errores que, en este caso, se arrastran desde la puesta en funcionamiento de la Depuradora de Aguas Residuales de la Cartuja hace 33 años. Errores en el modelo de depuración y nos atrevemos a decir que también en la explotación con una  gestión encomendada  desde el comienzo a una empresa privada. Modelo no compartido por la Red de Agua Pública que defiende la gestión pública para esta y para todas las instalaciones de depuración de nuestra comunidad autónoma.

Conviene conocer que en 2008, ante la falta de capacidad de autofinanciación, el Gobierno de Aragón empujó a los Ayuntamientos a privatizar servicios tan básicos como el de agua y saneamiento, transformándolos en negocio privado bajo las leyes del mercado. En este contexto y desde aquel momento, nuestra organización, la Red de Agua Pública de Aragón, viene demandado, muy particularmente de los Ayuntamientos, una actitud activa y responsable en la gestión directa de las competencias les son propias, evitando convertir el abastecimiento y la depuración del agua en negocio de unos pocos bajo la denominación de “colaboración público-privada”.

Ya en 2024, concluida la última prórroga a la empresa concesionaria (UTEDEZA) de la gran depuradora de Zaragoza, el ayuntamiento ha optado por hacer otra prórroga de la concesión a cambio de que dicha empresa acometa las obras esenciales para el proceso de depuración y para el mantenimiento estructural de la propia depuradora.  De esta forma se ha perdido la oportunidad de remunicipalizar el servicio en un momento en que es preciso acometer importantes actuaciones de cara a garantizar el buen estado del agua tratada en la EDAR. 

El acuerdo que el Ayuntamiento de Zaragoza ha firmado con la empresa adjudicataria de la depuradora pretende que con dichas obras se pueda cumplir los límites de los parámetros actuales de vertido final al río Ebro establecidos por  la Confederación Hidrográfica del Ebro. Estas obras están dando muestras de demoras e incumplimientos que dicen poco de la voluntad/capacidad de los gestores municipales para hacer frente al cumplimiento de sus obligaciones. 

La insuficiencia más importante de funcionamiento de la EDAR de la Cartuja tiene que ver con la tipología de los vertidos que la alimentan y que deberían ser “asimilables a un vertido doméstico”. Por contra, los polígonos industriales de ambas márgenes del Ebro vierten a la EDAR generando problemas de eficacia en el resultado final de la depuración. Deficiencia ocasionada por la composición química de esos vertidos y por la variabilidad de concentración a su llegada a la depuradora. Esto pone en peligro no solo a resultado final sino también la propia estructura de la depuradora que resulta afectada por esos compuestos, afección que es difícil de valorar ya que parece que es casi imposible hacerlo a la vez que la instalación está en funcionamiento. No se trata de un problema nuevo, se trata de una situación que se conoce desde el mismo momento en que entró en funcionamiento. 

Desde entonces hasta la actualidad no ha habido la suficiente decisión técnico/política para solventar esta realidad y que las industrias causantes dispongan de un tratamiento previo a su vertido en la red municipal.

A ello hay que añadir, tal como ya conocen nuestros lectores, la especial situación que la parte de ciudad situada en la margen izquierda del Ebro que acaba realizando vertidos directos al río Ebro. La causa es conocida. Cuando el caudal del  Ebro alcanza una determinada altura, el agua del río invade los antiguos colectores de vertido directo al río. El agua del río con arrastre de barro, se mezcla con la de los colectores actuales y es imposible que la depuradora asuma esa carga de volumen y composición así que, para defenderla,  se vierten al río todas la aguas residuales de esa parte de la ciudad y sus empresas. 

La solución está alejada en el tiempo por su dificultad técnica y consiguientemente por su cuantía económica. Nos atrevemos a cuantificar en un promedio de 30 días al año  los que esta situación ocurre con la lógica afección sobre la calidad ambiental del agua del río que afecta también al abastecimiento de otras poblaciones y a la salud económica y ambiental del Delta del Ebro. 

En esa misma margen izquierda se sitúa la empresa TEREOS que carece hasta el momento, de depuradora previa y vierte a la red municipal. Los vertidos de la empresa tienen componentes biológicos que fermentan en los colectores produciendo olores y espumas a su paso. La ubicación de esta empresa y su relación con el barrio es un antiguo problema urbanístico hijo de la especulación y de la falta de decisión en la gestión de los problemas que el tiempo se ha encargado de empeorar.

En 2026, la empresa proyecta una depuradora próxima a la fábrica que ha contado con lo que algunos vecinos llaman recalificación urbanística a la carta. En el informe emitido por Ecociudad, se evidencia que la DQO (demanda química de oxígeno) supera los límites establecidos por el Gobierno de Aragón en el decreto que regula los vertidos a las redes municipales. La materia orgánica, vertida a las conducciones, produce sulfuro de hidrógeno y otros compuestos sulfatados con efectos negativos sobre el  hormigón de los colectores y riesgo para los trabajadores del alcantarillado. 

La cantidad de sales disueltas en el vertido hace que la conductividad supere también los límites autorizados. Pero en la proyección a futuro y según el proyecto de depuradora, Ecociudad explicita que el vertido aún aumentaría más en conductividad hasta alcanzar tres veces el valor medio permitido, lo que constituiría un problema para el correcto funcionamiento de la EDAR de La Cartuja al afectar los valores medios de la entrada al proceso de tratamiento. 

Nos resulta incomprensible que la empresa no haya recibido requerimientos y exigencias en relación a su vertido actual y mucho más que un ayuntamiento que aspira a Capitalidad Verde apruebe, unos días antes de la defensa final de la candidatura, un proyecto de depuración previa que va a afectar negativamente al funcionamiento de la depuradora municipal que asume los vertidos de la mayor parte de la ciudad. El proyecto está teniendo contestación social por parte de una población victima de años de una gestión basada en aplazamientos de lo importante y exhibición de lo superfluo.

Mucho más importante que lo que pueda pensar el jurado que deberá elegir la próxima Capital Verde Europea, es lo que puedan pensar las zaragozanas y zaragozanos que además de los fastos pilaristas que se asoman ya al calendario, debieran evaluar las realidades cotidianas y el modelo de ciudad que se está imponiendo. También en Zaragoza conviene acallar el ruido que aturde la convivencia a todos los niveles al que se suma la espectacularidad y la propaganda con que se pretende maquillar la gestión municipal que, en materia de agua, queda muy lejos de una capitalidad verde.



martes, 22 de septiembre de 2026

TECNOLATRÍA RENOVABLE

La nube habitada. Pilar Iturralde 2025

Comprobar  como los acontecimientos confirman los análisis escritos tiempo atrás no supone el menor consuelo. Más bien, decepción por haber llegado a creer en la posibilidad de un diálogo colectivo basado en la compartición de pareceres y que, articulando un discurso crítico respecto al crecimiento desaforado se pudiera alcanzar una cierta entente, si no cordial, al menos respetuosa. La idea de los límites del crecimiento no son el último grito de la ciencia, vienen de 1972, del informe del Club de Roma. 

Por eso cabría esperar (¡vana ilusión!) que los gestores de la cosa pública estuvieran al tanto de la realidad que la sociedad y especialmente la naturaleza, están poniendo sobre la mesa desde hace más de 50 años. Por contra, nos encontramos con un discurso socio-político que ha superado la tecnocracia para alcanzar la TECNOLATRÍA. Una huida hacia adelante, cuando delante ya casi no queda nada más que la esperanza, la esperanza de que a alguien se le ocurra publicar en el BOE un decreto sobre la MESURA. Cosa que de momento, no se ve en el horizonte.

La fantasía del progreso infinito, esa tecnolatría, convertida en narrativa nacional, ha prometido por "no se cuantas vez", una oportunidad de oro para el desarrollo de Aragón y por extensión para la salvación de la España Vaciada. Sorprende el candor con que este tipo de discursos tan triunfalistas como falsos, son aceptados en líneas generales por gran parte de la población que asume el creciente desequilibrio económico, la injusticia social, el odio al "otro" en una atmósfera en que la política de la inevitabilidad se troca en la de la eternidad tal como narra "El camino hacia la No libertad"

En esto, como en tantas cosas, los medios de comunicación mayoritarios, son co-responsables de la construcción de este ideario de fantasía. Política Disney la llaman algunos. Plegados a los intereses del monopolio energético y de los grupos de inversión que están haciendo de las energías renovables y sus industrias afines un nicho de negocio regado con dinero público. Esos medios y ya no hablemos de las redes sociales, son arte y parte en lo que tiene toda la pinta de convertirse en la siguiente burbuja del neoliberalismo. 

En ese lamentable juego social la corrupción crece como la hiedra, los poderes políticos, salvo honrosas excepciones, actúan como facilitadores del negocio de las burbujas, al que ya solo falta el seguidismo de las clases menos favorecidas para dar pátina de credibilidad a todo este embeleco. Es conocido que cuanto más grande es la mentira, más gente la creerá. Una ley de aplicación universal desde el Berlín de la esvástica de 1939 al Madrid de la fruta de 2026. 

Este blog se ha hecho eco frecuentemente del movimiento ciudadano crítico con la implantación apresurada y sin planificación  de las energías renovables a las que están vinculados los Centros de Datos de que tanto se habla y las fábricas de un hidrógeno (mal llamado) verde del que todavía se habla poco. Para completar el mosaico del crecimiento infinito, no faltarán los proyectos de bio-metano ni de bio-masa que las empresas teñirán de verde para convencer al súbdito/cliente (antiguo ciudadano) de la inevitabilidad de todo este desorden. 

Día si y día también los boletines oficiales informan de proyectos de  instalaciones de ganadería industrial cada vez mayores junto a otras de tratamiento de estiércoles y restos de matadero en una espiral en que se retroalimentan mutuamente ambas industrias. Secuenciando adecuadamente las noticias pueden ser (casi) fiel a la realidad y al mismo tiempo construir otra en paralelo que sirva a los intereses de quien paga la publicidad. 

La gente puede percibir al mismo tiempo que "Las cuencas del Aragón y Gállego-Cinca entran en alerta por sequía prolongada"   y  que  "Regantes sin agua donde planean centros de datos mientras Azcón dice que esta industria aporta más de la que consume". 

La suma de esas noticias representa un cierto desorden conceptual que quien lo lea deberá discernir entre la supuesta necesidad de más regulación para garantizar unas cosechas necesarias para la alimentación humana y la verdadera repercusión de los centros de datos en la economía y en la vida aragonesa. Todo ello además teniendo en cuenta que uno de los medios citados no ha hablado nada de la concentración de la superficie agraria en manos de grandes inversores ni de la imposibilidad científico-ambiental de construir más embalses. El otro no entra tampoco en que la llegada de nuevos demandantes a la planificación hidráulica, pueda generar una competencia compleja con los ya existentes que llevan toda la planificación hidráulica hasta le fecha exigiendo la ampliación del regadío en la cuenca. 

Los dos medios no alcanzan a la realidad. Al problema del reparto del recurso y apuntan tímidamente a que el sistema está capacitado para dar satisfacción a todos los demandantes que a menudo, confunden sequía con escasez. Porque la sequía se puede percibir como un daño colectivo mientras la escasez es propiedad del que exige un agua que  escasea. El mensaje más o menos explicito, según el medio de comunicación, es que todo se puede solucionar creciendo. Más regadío, mas centros de datos, más fabricas de hidrógeno y del cambio climático, ya hablaremos otro día. Y así nos plantamos en la TECNOLATRÍA de que ya hemos hablado.

En este proceso que nos lleva de la inevitabilidad a la eternidad, la población en su mayoría va a esperar respuestas a los problemas aunque muy pocos quieran hacer las preguntas adecuadas. Y si para eso debe abandonar la racionalidad y abrazar un pensamiento identitario con el más poderoso, sea regante o energética, pues se abraza y a otra cosa. Llegados a una situación tan compleja como las que citamos, muchas personas se sienten incapaces de comprenderla o cambiarla, optan por aceptar una versión ficticia y simplificada de la misma”. Es una especie de pacto colectivo en el que una gran parte acepta que el sistema está podrido, pero se finge que no es así para poder seguir adelante.

Si a esta situación doméstica aragonesa, con sus dimes y diretes, de si cabe más regadío o más inteligencia artificial, la endiablada geopolítica mundial, hija del neofascismo, suma la amenaza de una escalada de guerra generalizada y muchos buscarán su seguridad a cualquier precio, incluido el de su propia libertad. Un concepto este último también sometido a las leyes del mercado en el que las personas acaban por convertirse en sus propios explotadores, donantes de su libertad a cambio de una insegura seguridad. Admiradores y practicantes de la banalidad del mal.


Sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza.

 Walter Benjamín


sábado, 30 de mayo de 2026

EL RETROCESO DEL AGUA

Estamos plenamente convencidos de que Arancha Simón, Consejera de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, empapada de la cultura del regadío de su peripecia profesional, conocerá perfectamente el Ciclo del Agua en la naturaleza y la capacidad real que tiene la cuenca del Ebro para abastecer a todos los habitantes de sus orillas. No nos cabe duda de que también conocerá sobradamente las dinámicas fluviales y la necesidad de que los ríos desemboquen en el mar, algo que a muchos de sus correligionarios les parece una frivolidad de la madre naturaleza, cuando no una conspiración del gobierno central. Hay políticos de las derechas extremas a los que persigue la inteligencia, pero ellos son más rápidos.

Damos por sentado que la consejera conoce el Delta y su necesidad de recibir los sedimentos de su cuenca para seguir existiendo como ecosistema social y económico. Algo que  viene sucediendo desde el origen de la geografía y en mayor grado desde los siglo XV-XVI, cuando el crecimiento de la población y la demanda de barcos produjeran la deforestación que hizo crecer lo que ahora mengua en la desembocadura del Ebro.

Por ello, cuando sus palabras dan marcha atrás a la historia de la racionalidad hidráulica, es comprensible que salte la alarma en colectivos que llevan años a sus espaldas de convencimiento en la gestión pública y participativa del agua en todas sus formas y en todos sus estados. Un modelo de gestión que seguirá aspirando a situar la salud y las necesidades de los habitantes de las orillas del Ebro y del propio río que, como tantas veces se ha dicho ya, debe ser usuario preferente de sus aguas en el centro de toda planificación hidrológica. Una posición que, a tenor de los titulares, las derechas extremas han decidido escorar en beneficio de un modelo extremo-productivista carente de la mínima visión de la geopolítica que las circunstancias imponen e impondrán. So pena que la "droite divine" seduzca a sus escuadristas en "el arte de mirar hacia otro lado mientras el mundo arde"

Hace más de treinta años que nació la Nueva Cultura del Agua porque  décadas de productivismo desbocado nos han llevado por caminos insostenibles de degradación generalizada, que nos han hecho olvidar el auténtico valor del agua, la verdadera dimensión de tan excepcional recurso. Un conjunto de razones obligan a dar un giro a las políticas del agua en nuestro país. Es tiempo de instaurar una nueva cultura del agua que dé paso a la eficiencia y a la imaginación, a la subsidiariedad, a la participación en la gestión, a las verdaderas cuentas económicas, sociales y medioambientales del agua y a la concepción humanística del recurso. Los usuarios de los ríos somos todos. La nueva cultura tiene que acabar con la tergiversación de los conceptos actuales de “demanda” y “recurso” con los que se ha pretendido establecer un panorama irreal de desequilibrios insostenibles para justificar la instauración de un gran estado de obras restaurador de un equilibrio hidráulico que la Naturaleza jamás antes tuvo. 

Cuando este relato social y científico ya podría considerarse viejo, dignamente viejo, el empecinamiento de las oligarquías, empeñadas en permanecer en el siglo XIX como residencia mítica de sus privilegios obligan a seguir manteniendo eternamente "NUEVA" una cultura del agua que no es sino mera racionalidad. Sencillamente, la adaptación de la gestión del agua a las necesidades que el planeta y la sociedad demanda.

Alarma sobre alarma. Probado que no fuera la ignorancia la causante de la irracionalidad hidráulica que luce la Consejera en su discurso, pudiera ser que sea prueba de obediencia debida a una oligarquía agraria aragonesa encallada en el pasado. El pasado parece ser el horizonte formal de la consejera. Eso sería atisbo de una lamentable práctica de gestión de la convivencia que, como ya se apunta en otros casos, supondría la naturalización de una forma de entender y hacer con vocación hacia el desequilibrio social y económico. El barrunto de una normativización ajustada a los intereses inmediatos de la élite social que pone y quita consejeras al albur de sus deseos.

Treinta años acompañando el envejecimiento de la Nueva Cultura del Agua no nos hace especialmente sabios a causa del alto grado de conocimiento acumulado, ni especialmente desencantados a causa del no tan alto  grado de consecución de sus objetivos. La esperanza es un equilibrio del "hoy" hacia el futuro que obliga/convence a actuar de acuerdo a una ética social que ahora mismo languidece entre los resabios de la política de tercera división que habita el Pignatelli. 

Antes de poner la marcha atrás, haría bien el Departamento de Agricultura en hacer bien las cuentas. Hacer las cuentas del coste real de todas las obras del Pacto del Agua que ahora se quiere rescatar del vertedero de la historia. De los fiascos más cantantes y sonantes como La Loteta, Mularroya o Yesa a los menos llamativos como Montearagón, El Val, Lechago,... Haría bien el departamento en valorar los tiempos transcurridos, los retrasos acumulados y si, efectivamente, esas obras han servido para algo más que para nutrir los titulares de la prensa afín a la propaganda institucional. Un proceso bien engrasado de construcción de opinión pública que, como los embalses, parecen llamados a laminar el espíritu crítico, el debate y el librepensamiento y conducir las aguas de la actualidad hacia un estado corporativo por el camino de la hipernormalización.


El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.

Baltasar Gracián 


lunes, 27 de abril de 2026

PACTOS EXTREMOS. BISCARRUES.1

A estas alturas de delirio político que día sí y día también repleta la actualidad, hay pocas cosas que causen verdadera sorpresa. Hay cosas que causan indignación, pena o lástima porque la realidad, que debería estar atenta a la gestión de la "cosa pública" es secuestrada habitualmente por esa espectacularidad que venimos denunciando desde este blog. eso es lo que está pasando con el proyecto de embalse en Biscarrués.

En esa deriva de espectáculo y en línea con lo expresado en la entrada anterior, sin sorpresa pero con indignación, debemos hacernos eco  del siguiente capítulo de lo que es la voluntad expresa de reactivar el proyecto del Embalse de Biscarrues. 

Tal como recoge la prensa, el pacto de gobierno entre PP y Vox para la próxima legislatura en Aragón el gobierno recién pactado no tiene mayor empacho en revertir la anulación de la Audiencia Nacional de 2017. Todo ello, entendemos que en la intención de continuar cebando electoralmente los intereses del sector primario de acuerdo a la doctrina Trump «Perfora, baby, perfora» en su versión agro-ganadera. 

Bien es verdad que la irracionalidad hidráulica no es de exclusiva culpa del reciente pacto de las extremas derechas. En marzo de 2024, reflejábamos en este blog la voluntad expresada por el presidente Azcón respecto a las aguas del Ésera y su convencida vinculación a una caduca política hidráulica basada en el Pacto del Agua. 

La nota de prensa de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, analiza acertadamente esta situación cuando manifiesta que el pacto VOX-PP es una apuesta hacia la ilegalidad.

La Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos en Defensa del Río Gállego ha recibido con preocupación, aunque sin sorpresa, la inclusión del embalse de Biscarrués en el acuerdo de gobierno suscrito esta semana entre PP y VOX en Aragón. El pacto recoge el compromiso de iniciar estudios técnicos para avalar el "interés público superior" de su construcción. La Coordinadora recuerda que ese interés público superior fue sometido al escrutinio de los tribunales y que estos lo rechazaron de forma definitiva. Una sentencia firme que no admite interpretaciones.

En julio de 2017, la Audiencia Nacional declaró nulo el anteproyecto del embalse de Biscarrués por vulnerar la Directiva 2000/60/CE Marco del Agua de la Unión Europea. En mayo de 2020, el Tribunal Supremo ratificó esa anulación de manera definitiva, sentando además jurisprudencia de alcance para el conjunto de las grandes infraestructuras hidráulicas del Estado.

El Alto Tribunal determinó que la construcción del embalse incumpliría la obligación, establecida por la Directiva Marco del Agua, de no deteriorar el estado de las masas de agua y de mejorarlas progresivamente. Asimismo, confirmó que el proyecto afectaría de forma irreversible al Lugar de Interés Comunitario "Bajo Gállego", espacio protegido de la Red Natura 2000, y que destruiría un tramo fluvial de alto valor ecológico que alberga hábitats y especies de interés comunitario, algunos en peligro de extinción. La propia Comisión Europea había advertido con anterioridad al Gobierno de España de los incumplimientos del proyecto respecto a la normativa comunitaria.

Estas sentencias no son opiniones. Son resoluciones judiciales firmes que forman parte del ordenamiento jurídico vigente y que vinculan a todas las administraciones públicas, incluido el Gobierno de Aragón.


UNA PROMESA QUE NO PUEDE CUMPLIRSE

La Coordinadora entiende que incluir en un acuerdo de gobierno el impulso de un proyecto anulado por los tribunales no constituye una política de agua, sino una declaración de intenciones sin respaldo legal posible. Ningún estudio técnico puede modificar lo que el Tribunal Supremo ha resuelto, ni puede hacer compatible con la Directiva Marco del Agua un proyecto que los tribunales han declarado incompatible con ella.

Los municipios afectados —Biscarrués, Murillo de Gállego y Santa Eulalia de Gállego— llevan décadas soportando la amenaza de ver inundados sus términos municipales, su patrimonio y su modelo de vida. Esa amenaza fue derrotada en los tribunales gracias al trabajo conjunto de los ayuntamientos afectados, de esta Coordinadora y de las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF. Lo ganado no se negocia.


EL RÍO GÁLLEGO, UN VALOR QUE MERECE UNA PROTECCIÓN REAL 

El tramo del Gállego afectado por el proyecto es uno de los espacios fluviales mejor conservados del Pirineo aragonés. Su valor ecológico, cultural y económico ha sido reconocido por la legislación europea y ratificado por los tribunales. La comarca de la Galliguera ha apostado por un modelo de desarrollo basado en el uso sostenible de sus recursos naturales —el turismo activo, el senderismo, el patrimonio— que representa el futuro real del territorio.

La Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos exige al nuevo Gobierno de Aragón que respete las sentencias del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional, que acate el marco normativo europeo en materia de aguas y espacios protegidos, y que oriente los recursos públicos hacia soluciones hídricas legales y viables para los regantes del Alto Aragón. Y traslada al Ejecutivo aragonés un mensaje inequívoco: ante esta amenaza, como ante todas las anteriores, los afectados no cederán.

viernes, 24 de abril de 2026

PACTOS EXTREMOS

Escrito en el viento. Pilar Iturralde 2020

El afianzamiento del trumpismo de la mano del fascio, emergente en el campo aragonés, está perfectamente redactado y atractivamente encuadernado para que no desentone en las estanterías de la oligarquía aragonesa. 

Si no aterriza algo más de racionalidad en la Aljafería, alguien exhumará pronto la momia de Joaquín Costa para entresacar de su discurso las frases que más les convengan, como el cirujano de hierro del que ya han usado y abusado todos los déspotas que en España han sido.

El pacto de las extremas derechas viene a ser reedición de pasadas modas y modismos agraristas. Un modelo caducado hace tiempo pero aún con capacidad de seducir/engañar a mucha buena gente apegada a tradiciones y ávidas de pensamiento fácil. Retorno al tipismo maquillado de aragonesismo y a los vendedores del nuevo humo que sale de las viejas chimeneas del casticismo. 

Ignoran los pactistas que, ya hace mucho, se habla de un cambio de paradigma en el modelo productivo agrario en el que grandes inversores (de capital ajeno al agrario en busca de ganancia exprés) copan el espacio-negocio en contra de la agricultura familiar. Tal como denunciaba la COAG en su informe "La uberización del campo español", en el que se denuncia el avance de los modelos industriales de producción, la financiarización del sector y la liberalización comercial y  todo ello conduce a una peligrosa precariedad. Una precarización que apunta, tal como se ha visto ya en otros sectores, hacia la sustitución de los agricultores, tal como los conocemos, por falsos autónomos. 

Esa si que es una teoría de la sustitución con fundamento. No dejaría de ser un sarcasmo maligno que quienes, apostando por un estado corporativo, creen luchar contra el "Gran Reemplazo", puedan ver reemplazadas su economía y sus mismas vidas por el verdadero peligro. 

Centrándonos en tres de los aspectos del pacto: inmigración, energías renovables y limpieza de cauces, no cabe mayor expresión de ignorancia y seguidismo de las máximas del neoliberalismo más trumpista aterrizado en las orillas del Ebro. Es una demostración de escasa originalidad, todos son temas recurrentes, una aplicación de la sociedad del espectáculo con que tener entretenida a las masas. Un martilleo de medias verdades y mentiras completas que, contra otras frases costistas como Despensa y Escuela, siguen activos en el imaginario aragonés. La despensa puede que esté relativamente resuelta, pero la Escuela, desde febrero de 1911 hasta ahora, no parece haber construido el mundo de conocimiento y ética que haría impensable el éxito de los mercachifles de la política. 

La bastardización de palabras e ideas oculta la realidad a la que se viste con los mismos valores que se quieren destruir; el uso/abuso del concepto "Libertad" es el más celebre y extendido. En el contenido del pacto de investidura también hay varios de ellos, casi todos relacionados con el mundo rural que se anhela como caladero electoral de las extremas derechas del futuro. Fallidos otros procesos, como el PAR, ahora parece que toca mover la ficha fascio.

La presunta y falaz identificación de Vox con los colectivos y plataformas que han hecho de SI, PERO NO ASÏ, su ideología militante, es una burla a la razón y a la ética social. Otra forma más de querer aparecer en el mundo rural como los salvadores necesarios (cirujanos de hierro) de un Aragón que languidece. Olvidando/contradiciendo que los colectivos críticos con la implantación de las energías renovables están a favor de su uso y apuestan además por la atenuación del crecimiento económico. En esta carrera de sarcasmos de la política aragonesa, lo es y gordo, que se pretenda colocar en una misma pancarta a quienes hablan de los límites planetarios junto a quienes abogan por perforar todo lo perforable, extraer de la tierra todo lo extraíble y crecer hasta el infinito y más allá. Eso sería como emparejar el terraplanismo y la física cuática.

En el apartado de la inmigración, más de los mismo. Ignorancia sobre ignorancia y falacia sobre falacia. Un repaso a los datos de población de Aragón, su tasa vegetativa y el peso de las personas venidas de otras zonas en el funcionamiento de la comunidad autónoma, sería suficiente para comprender la necesidad de los flujos migratorios. Eso sin caer en la cuenta, que ya sería mucho exigir a personajes de este caletre, que las migraciones son una realidad necesaria para la vida desde que los descendientes de Lucy salieron de Kenia (o Etiopía) hace más tres millones de años. Otra vez la Escuela y sus carencias. 


El aspecto relacionado con la "limpieza del Ebro" , además de ser asunto de nuestra competencia, reúne en sí mismo el fascio-paradigma del servilismo a las oligarquías y la explotación de las clases menos favorecidas convertidas en vasallos (voluntarios por la gracias de dios) de las castas que hacen cuanto esté a su disposición para detentar el poder, todo el poder. 

El concepto "limpieza de ríos"  es escurridizo donde los haya y de las falsedades que lo rodean se ha hecho eco este blog en numerosas ocasiones. Las razones por las que consideramos una mezcla de frivolidad y estulticia este argumento se deprenden del contenido del enlace anterior. Es un ejemplo más de cómo, si se toma la parte por el todo, el error está garantizado.  El agua y su gestión es una victima eterna del egoísmo, el fanatismo y la ambición humana. Y Aragón es muy humano.

En el cambio climático electoral, que también supone una aumento de temperatura de la convivencia, bastará la imagen del agua bajo el Puente de Piedra de Zaragoza en estado de avenida para inferir que sobra agua y que, por tanto, apelando a la solidaridad interterritorial y a cuantos sofismas apetezcan, habría que llevarla donde se la necesite. Así, sin más. Para que vamos a pensar en el Ciclo del Agua (otra vez la dichosa e ignorada Escuela de Costa) o en el modelo de desarrollo consolidado en España que ha condenado históricamente a grandes zonas de su geografía a una lacerante desigualdad.  

Este blog ha recogido en numerosas ocasiones su opinión sobre la recurrente idea del trasvase y todo parece que, trece años después, deberemos seguir escribiendo para quienes quieran leer que la realidad humana social y política de España en general y Aragón en particular debería elevarse por encima de modelos pretéritos de desarrollo y formas injustas de entender la relación entre sus habitantes. Contrarrestar el éxito de público y prensa de la Sociedad del Espectáculo que impide que se muestre lo que hay que conocer saturando el espacio público para ocultarlo.

Para terminar convendría reconocer el valor del regeneracionismo costista, mal tratado por la política y los políticos de todo jaez. En ese regeneracionismo, siempre necesario, la ESCUELA representa un valor que construye sociedad de hombres y mujeres libres, transversal a la convivencia a la que se le debería hacer mucho más caso. El conocimiento de la historia puede ser vacuna contra tanta falacia y necedad.


SE ESCRIBE AGUA, SE LEE DEMOCRACIA



INFORME: OBRAS HIDRAÍLICAS Y TRASVASES






lunes, 16 de marzo de 2026

¿LIMPIEZA DE RÍOS?. 2

Cuando el tradicional terraplanismo de las extremas derechas se acerca a la orilla del agua, surge un neologismo: el “barroplanismo”. Y es que el lenguaje es una experiencia viva que progresa día a día con nuevos hallazgos léxicos.

Este nuevo término, desconocido aun para la inteligencia artificial, expresa muy bien lo que se viene percibiendo a orillas del Ebro: el empecinamiento por la perpetuación de la vieja política del agua, de los trasvases entre cuencas y de los pantanos infinitos que contradicen cuanto explican las ciencias físicas y humanas y el sentido común. 

Parecería que, habiendo sido esta tierra luchadora contra el trasvase del Ebro y defensora de sus territorios y paisajes, estas propuestas caerían en saco roto, pero lo cierto es que no es así. Inmersos como estamos en un alarde magnificador de la ignorancia como ciencia suprema y de construcción de relatos tan simples como errados, la población asume sin chistar las mayores burradas con tal de que nadie toque su (cada vez más dudoso) bienestar. El silencio de los corderos.

El hiperconservadurismo agrario que por un lado pide más mercado y menos estado y en cuanto vienen mal dadas exigen, a grito pelado y tractor rampante, la actuación del estado para que rebaje impuestos y reparta ayudas, en un ejercicio de cinismo colosal. Un cinismo que quienes acuden al campo a cosechar votos manejan con trilera habilidad. El conocimiento y la verdadera percepción de las cosas, en lo que debería de ser una correcta gestión de la “cosa pública”, es mucho más difícil de transmitir que los mensajes simplones del tipo: “el agua que va a parar al mar se pierde”, que generan miles de “me gusta” en  sinfín de videos en los que (aparentes) mujeres y hombres del campo se quejan de que se destruyen embalses, por poner solo un ejemplo de falsedad y cinismo.

Algo así debe estar pasando en las mesas de negociación de la gobernabilidad de nuestra Comunidad Autónoma cuando, como en ocasiones anteriores, sale a relucir la “LIMPIEZA DE LOS RÍOS”. 

Así, de entrada, puede parecer bien el término “LIMPIEZA”. Ser limpio en el comportamiento social o en la política es un valor en sí, por tanto un río limpio, de entrada podría parecer bien. Otra cosa es discernir qué se quiere decir cuando se emplea este término. Ya se sabe que las palabras son polisémicas y según el contexto pueden significar una cosa o su contraria. Bien es verdad que, conociendo la escasez del alcance de alguno de los contertulios en la negociación, tenemos pocas dudas de su significado cuando además viene empaquetado con los consabidos límites a la emigración y la sempiterna bajada de impuestos. 

Sin ánimo de competir en cinismo, nos aventuramos a preguntar qué querrán decir cuando hablan de limpieza de los ríos. 

Puede que pretendan eliminar el exceso de productos químicos que determinan una contaminación grave de la calidad de las aguas o tomar medidas para combatir la contaminación difusa. Sabemos que uno de los contaminantes que más “ensucian” las aguas es el nitrógeno generado por un   crecimiento exponencial de la producción de purines en las miles de granjas aragonesas que proliferan con menos controles de los necesarios para comprobar que lo que dicen los proyectos que se presentan se cumple. La administración dirá que no tienen técnicos suficientes para hacer frente, los ganaderos que ya tienen mucho papeleo y al INAGA, que con las renovables no anda muy afortunado últimamente, no le da para más. 

Tal vez pretendan los postulantes a gobernadores de la tierra aragonesa la limitación de nuevas instalaciones o la implementación de procedimientos tan novedosos como repercutir en el precio del producto final el coste del tratamiento de los estiércoles, que hace tiempo han saturado las comarcas aragonesas y  ya no admiten más purines en sus campos. 

Puede que la limpieza alcance a las contaminaciones industriales como la que sufre Zaragoza en el río Gállego donde la lignina residual de la producción papelera colorea de marrón negruzco sus aguas que, en época de estío, impiden que la luz entre en el agua hasta casi la desembocadura del Ebro. Cien años de contaminación sería una buena razón para esta  limpieza.

No se sabe si se puede referir a la eliminación de especies invasoras como el siluro, conocido ya hasta por las palomas del Pilar. Al equilibrio de la cadena trófica le vendría bien esta limpieza. Esta es una especie introducida en Mequinenza y ya trasvasada a otras cuencas hidrográficas en donde supone, como aquí, una alto coste ambiental. La ley dice que es obligatoria la eliminación física de esos ejemplares pero se le hace una excepción y no se realiza porque otros intereses se superponen a la propia ley. 

Otra zona necesitada de limpieza, que no sabemos si acometerán los negociadores, es la concentrada en el embalse de El Val, en el Moncayo aragonés que tiene su causa en los vertidos que se generan en la vertiente soriana de ese Dios que ya no ampara que cantaba Labordeta. La depuradora de Ágreda lleva años de retraso mientras el primer embalse del Pacto del Agua custodia celoso toda la suciedad generada en Ólvega y su entorno. Desde luego razones para la limpieza hay en abundancia.

En la misma capital autonómica también hay trabajo. Estaría bien limpiar los vertidos de la margen izquierda. Seguro que los negociadores de pactos de gobierno saben que de los 28 días del pasado febrero, durante 13 de ellos, el vertido de sus 150.000 habitantes fue al Ebro sin pasar por la depuradora de La Cartuja. Es cierto que la ciencia dice que un río, por si mismo, es una gran depuradora, pero también dice que en los vertidos no solo hay materia orgánica y que la capacidad de depuración no es infinita. Para paliar este problema, precisamente a finales de febrero, deberían estar terminadas las obras en el bombeo de El Vado de las que de momento, no hay noticias.

Sin salir de la margen izquierda, un poco más abajo, está la suciedad de miles de toneladas de sulfatos que desde el polígono de Malpica entran en La Cartuja haciendo que su funcionamiento se deteriore y que se corra el peligro de no alcanzar los parámetros de vertido de esta tan traída y llevada instalación sanitaria. 

Los parlamentarios aragoneses, postulantes a gobernantes por decisión de sus jefes de partido en Madrid, pueden recorrer los caminos del Ebro y contemplar en las dos orillas, miles de toallitas colgadas de los tamarices de la llamada Playa de los Ángeles o en los sotos de Cantalobos, Villarroya y del Francés. Campo de trabajo abundante para una verdadera limpieza del río. 

Menos mal que el Ebro, como buen río mediterráneo, palpita entre el estío y la avenida y en época de mayenco, limpia su cauce y es capaz de gestionar, con mejor juicio que el humano, el corredor vital en que la madre naturaleza lo puso antes de que el tiempo de los negociadores comenzara.

Se podría suponer que en la negociación sobre la limpieza de ríos se pondrá sobre la mesa las posibilidades del compostaje orgánico en el tratamiento de residuos sólidos. Al final los lixiviados de todos los vertederos también pueden llegar al Ebro y estaría bien que cada habitante pensara que la salida de sus desagües son el comienzo del Mediterráneo a donde tanto gustan los zaragozanos de acudir. Zaragozanos que no parecen entender que si existen playas es porque hay ríos que arrastran las arenas, esos ríos que llevan sus aguas al mar y que si hay pesca en las localidades que disfrutan en verano, es porque los sedimentos del Ebro la hacen posible. Unos sedimentos que las gentes del tramo final reclaman para que el Delta lo siga siendo.

Como se puede deducir de este repaso, motivos para limpiar hay tantos como queramos encontrar a la hora de buscar una armonía entre el ser humano y su entorno. Lo que ni es armonía con el entorno ni es la limpieza que la ciencia, la lógica de la naturaleza y el sentido común aconsejan, es confundir los ríos con canales y las limpiezas con dragados. Pese a todas las sandeces sobre cañas y otros restos vegetales como se han oído con motivo de la tristemente famosa inundación de Valencia del pasado año, se debe ser muy cuidadoso a la hora de la gestión de los ríos y no valen populismos ni terraplanismos del famoseo de las redes sociales que, con tal de disfrutar de una porción de notoriedad que satisfaga su narcisismo, son capaces de las mayores sinrazones. 

Aragón en su conjunto tiene muchas parcelas de su territorio físico y anímico  susceptibles de limpieza. Si alguien quiere limpiar algo podría empezar por descontaminar la atmósfera política de enfrentamiento creciente que convierte la gestión de la “cosa pública” en un lodazal impracticable donde la idea de gestión desaparece eclipsada por la versión celtíbera de un hedonismo criminal que parece triunfar en este globalizado mundo.

lunes, 23 de febrero de 2026

EMBALSE DE MONTEARAGÓN

En octubre de 2017 y en noviembre de 2018 publicábamos en este blog las cosas que pasaban en torno al embalse de Montearagón con una mezcla entre sorpresa y preocupación por la falta de control y planificación económica de esta obra.



Hay que decir que antes de embalsar agua, esta obra ha almacenado sobrecostes y más sobrecostes debidos a fallos en el diseño y ejecución de esta infraestructura que siempre se ha considerado clave para el abastecimiento de agua de la capital oscense pero, por lo que se ve, nunca se había pensado en la obra civil que debería acercar el agua del Flumen a los oscenses.

Al triunfalismo de los medios aragoneses por tener el embalse lleno habría que añadir una pequeña ficha que recogiera esta obra del Pacto del Agua que de pacto no tuvo nada y que no fue nada más que una lista de obras a mayor gloria del creciente regadío, la política trasvasista y el negocio del hormigón. Comparte pódium Montearagón con otras obras como El Val (inservible y contaminado), La Loteta (que debía de abastecer Zaragoza y solo sirve de stadium de windsurf) o el mismísimo de Yesa que esta en Top-10  de la acumulación de sobrecostes ante el ignorancia aragonesa que, como el Ebro, prefiere guardar silencio al pasar por el Pilar.

Esta obra, que no tuvo ninguna oposición social, fue aprobado en 1981. Colocó la primera piedra Josep Borrell cuando era ministro de obras públicas y entre deslizamientos y otras contratiempos, cuando se pensaba que se terminaría en 2006, hubo que volver a obrar en 2018 para resolver los problemas de estabilidad.

Compite este embalse en la multiplicación de costes con el embalse de Yesa. Los dos han pasado ya de multiplicar por cuatro su presupuesto. Algo que debería preocupar no solo a sus beneficiarios que, por el principio de recuperación de costes, deberían asumir la parte que les corresponda del gasto público por el uso del agua, sino también el resto de la ciudadanía que debería estar más atenta al gasto público. 

Tampoco deja de ser curioso que, con todo el tiempo transcurrido desde que empezó el proyecto que siempre se justificó para el abastecimiento de agua de boca de Huesca, no se haya realizado en paralelo la infraestructura que debiera hacer posible el cumplimiento de su función. No es hasta mayo de 2025 que la CHE anuncia la información pública del "Proyecto 05/23 de abastecimiento de agua a Huesca. Conducción desde embalse de Montearagón y nueva ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable)". 

Llegado a este momento en que la naturaleza ha hecho la última y definitiva prueba de llenado del embalse, la realidad es que se tiene el agua embalsada, pero no la posibilidad de que llegue a Huesca. 

No queremos ni pensar el disgusto que se podría llevar algún ultra-político murciano si se asomara por la Hoya de Huesca y viera todo un embalse desaguando sin más ni más y sumándose a esa, para él incompresible, costumbre de dejar que los ríos desemboquen en el mar. 

Como resumen, cabría recapacitar sobre cómo los medios de comunicación fraccionan la realidad y muestran una actualidad que refleja solo algunas parcelas de esa realidad que parece remisa a mostrarse a la ciudadanía en su totalidad. Un colectivo, por otro lado, que no parece demasiado preocupado por conocerla y que se muestra cómodo con la dieta de espectacularidad cotidiana.

Tal vez si alguien se hiciera preguntas podría indagar sobre quién lleva la cuenta de los sobrecostes de las infraestructuras hidráulicas y de si ese gasto tiene lógica y necesidad en este escenario marcado por lo límites del planeta. Parece que cuando se trata de dinero público nadie hace cuentas. Ni las cuentas del agua ni del ferrocarril ni de tantos servicios públicos que deberían tener un balance coste-beneficio mucho más exigente.  


Sobre el cimiento de la necedad, no asienta ningún discreto oficio

Miguel de Cervantes 

viernes, 24 de octubre de 2025

MAÑANA LA CITA ES EN JACA

En la víspera de la manifestación en Jaca por una Montaña Digna que se sitúa entre el recuerdo y la vocación de futuro, parece oportuna una pequeña reflexión sobre personas y colectivos que hicieron y siguen haciendo cuanto pueden por el cambio de modelo vital que la naturaleza exige cada vez con más fuerza. 


El final del siglo XX se produjo un encuentro afortunado entre el conocimiento científico y la conciencia popular del que surgió la idea de la "Nueva Cultura del Agua". Personas con un alto nivel de implicación social y de saberes en geología, economía o sociología, junto a habitantes de la montaña aragonesa saturados del expolio a que las políticas hidráulicas habían sometido a su tierra, coincidieron en la necesidad de un cambio de modelo. Un cambio de modelo centrado en aquel momento, en la lucha contra los grandes embalses del Pacto del Agua pero que se proyectaría más allá de esa lucha. 

Era un momento social y político complejo de una España cambiante, entre esperanza y frustración, con el Euro a la puerta. Para muchos, 25 años después, la cosa no parece más favorable, ni para la montaña ni para el llano. En un momento en que la geopolítica mundial parece involucionar hacia forma de gobernanza autoritarias, es tan necesario como siempre una movilización ciudadana que abunde en la idea de un progreso de la humanidad por encima de la dictadura de los mercados.

Este cuarto de siglo transcurrido,  guarda el recuerdo del trabajo generoso de mucha gente. Por no hacer una lista exhaustiva y aun a riesgo de dejar la mitad de la nómina en el tintero, viene a la memoria José Javier Gracia que recorrió los lugares de conflicto y plantó sobre el papel las ideas fuerza del movimiento. Javier Martinez Gil que bautizó el nuevo concepto y acuño el término de "Nueva Cultura del Agua" o Antonio Casas que lleva otros tantos años acertando sobre la irracionalidad del recrecimiento de Yesa que sigue embalsando dinero público ante el silencio indolente de varias generaciones de políticos, alguno de ellos con méritos suficientes como para pasar una temporada en prisión. 

En la nómina de habitantes de la Nueva Cultura del Agua, Pedro Arrojo, ha tenido una trayectoria brillante que le ha llevado durante los últimos seis años a desempeñar el cargo de Relator Especial de las NNUU para el Derecho Humano al Agua y el Saneamiento. 

"Cosiendo ríos". El arranque de la Red de Agua Pública de Aragón

Precisamente este aniversario coincide con el fin de su oficio que concluye con un informe sobre el acceso al agua potable en el que pide una moratoria para los centros de datos. Y es que, si hace 25 años la exigencia de Dignidad venía marcada por la política hidráulica, hoy la desordenada implantación de energías renovables, hace necesario exigir el control y la mesura sobre el binomio AGUA-ENERGÍA. Hoy, como ayer y cómo siempre el derecho de las personas debiera prevalecer sobre los intereses de los mercados.

Esta reciente entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=8e8pLuuOvHA recoge bien la trayectoria de nuestro compañero y transversalmente, el ideario de la Red de Agua Pública compartido por otros muchos colectivos que han tejido una red de solidaridad y con los que estamos seguros de disfrutar mañana de un encuentro entrañable. Un recuerdo de lo pasado con una proyección ilusionada hacia un futuro que todavía está por escribir.

Hoy es siempre, todavía

 





sábado, 28 de diciembre de 2024

ENERGÍA RENOVABLE, CENTROS DE DATOS,...... ¿Y AGUA?.



Si la injustIcia de la vieja cultura del agua de este pequeño país con nombre de río ha sido, en un pasado no tan lejano, una de las causas de su desequilibrio social y territorial, la electricidad viene pisando fuerte en materia de desigualdades. 

Como si una arcana maldición impidiera el desarrollo de unas zonas geográficas sin la explotación de otras, la presencia de fondos de inversión y empresas multinacionales que, por su propia esencia, no tienen el menor escrúpulo a la hora de maximizar sus beneficios caiga quién caiga, perpetúa el horizonte de explotación. El agua y la energía son hermanas en la especulación y tal como está el marco normativo, las concesiones de agua, a pesar de su condición demanial, pueden ser objeto de transacción en función de las condiciones del mercado.

"Negocidio" es el neologismo que algunos usan para explicar el éxito del capitalismo rentista surgido de la crisis financiera de 2008 que ha instalado a la plutocracia en todas las esferas de decisión. Y, como es lógico, Aragón no se libra de esta tendencia con el cambio climático como excusa perfecta.

El tiempo pasa pero la desigualdad permanece y la asimetría entre la España interior (apellidada vacía) y sus periferias y grandes ciudades que llevan tantos años nutriéndose del vacío interior, no lleva trazas de resolverse por más jornadas, programas y tertulias que se consagren al mantra de la "despoblación". Las  alabanzas a lo rural de los "Congresos del Bienestar" o cualquier otro formato cargado de tópicos, no son suficientes para ocultar el deterioro que no cesa mientras aumenta la brecha entre "las Españas".

En Aragón, la descontrolada implantación-especulación de centrales solares y eólicas, pensadas para exportar la energía a través líneas de transporte privadas, se está derivando hacia otras oportunidades de negocio. Bien por causas administrativas (caducidad de plazos) o debido al pacto de Esquerra Republicana con el PSOE para la gobernabilidad de Cataluña, las proyectadas  autopistas eléctricas de Forestalia hacia los países vasco, catalán o valenciano (con sus interconexiones con Francia) parecen encaminarse al futuro abastecimiento del Corredor del Ebro de hidrógeno, a las instalaciones de almacenamiento que unas veces amenazan Abizanda y otras Samitier y a los numerosos centros de datos que, si la razón no alcanza, llevan camino de asentarse. Se trata de un razonamiento perverso: si Aragón ya produce alrededor  del 150% de la energía que  consume, es perfectamente factible la utilización de ese excedente en nuevas industrias. Este interesado argumento pintado de progreso verde y sostenible, impide cuestionarse qué sentido tiene producir más de lo que se consume y, al mismo tiempo, preguntarse por el destino final de la plusvalía generada por esos excedentes y la parte que pueda quedar en la comunidad.

Fondos de inversión de todos los puntos cardinales que ven en el cambio climático una ocasión de negocio abonado con dinero público, están aterrizando en el reino de Aragón con el beneplácito de las administraciones públicas que, como en el caso del trasvase del Ebro, se comportan como facilitadores del negocio privado más que como valedores del bien público. 

Aunque Incluso la prensa local de mayor difusión refleje el desequilibrio patente entre las necesidades energéticas de Aragón y las expectativas generadas en torno a las renovables, el avance de estás nuevas iniciativas se muestra imparable. A la par, como si hubiera pasado un ángel, el ángel del marketing verde, reina el silencio. Tanto tiempo diciendo que el Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar, ha hecho a los aragoneses demasiado callados y sumisos a las directrices neoliberales. La sociedad no parece preguntarse por el sentido que tiene seguir produciendo más y más energía. El trípode económico, político y mediático se asienta con facilidad en una sociedad marcadamente hedonista que rehuye la crítica social y asume con facilidad el relato dominante. 

Tal como pasaba y pasa con el agua, los relatos que se articulan en lo relacionado con las energías renovables, solo muestran una parte de la realidad que acaba siendo, a imitación de la política nacional, un espectáculo dirigido a seducir a una opinión pública a la que se le vela una realidad más poliedrica que lo que muestran los verdes anuncios de las empresas energéticas.

La gestión del agua y de la energía eléctrica, no solo desde el punto de vista del cambio climático, sino desde la mayor globalidad de los límites planetarios, comparten un mismo error de partida. Ambas se siguen planificando "desde la oferta", cuando lo más razonable, eficiente y ajustado a la realidad, sería hacerlo "desde la demanda". Además ambas gestiones comparten un cálculo sesgado de los recursos existentes y de la eficiencia real de las técnicas propuestas que pueden hacer peligrar la descarbonización de la economía que, paradójicamente, es la razón que se apunta como motivo para su implementación.

España es el quinto país por número de centros de datos en Europa, solo desde 2020 se han incorporado treinta y seis nuevos, y en Aragón, que ya contaba con tres de Amazon a la espera de la llegada de otras tecnológicas, se esperan otros más de diez. A este paso, pese a las calculadas disminución de aportaciones de agua y del incomprensible aumento del regadío, seremos una de las zonas geográficas con más demanda de agua para estas instalaciones. 

Agua y energía forman un binomio perfecto de especulación que, de momento y sorprendentemente, no parece alarmar a los tradicionales usufructuarios de este recurso público que cada vez parece menos público.

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