lunes, 13 de julio de 2015

DEPURACIÓN EN ARAGÓN. BREVE RESUMEN


En 1993 entraba en funcionamiento la depuradora de La Cartuja, la mayor  de Aragón, y a partir de esa fecha hasta el 2005 se construyeron decenas de instalaciones similares en las principales ciudades de Aragón con  el apoyo masivo de fondos  europeos.

En aquel momento se pensaban construir 270 depuradoras más para atender  especialmente a  pequeñas poblaciones y en particular para las situadas en las cabeceras de los ríos pirenaicos, calificadas de zonas sensibles para la depuración de las aguas.

Las inversiones de construcción y mantenimiento, en palabras del exconsejero Boné, superarían los mil millones de euros y crearían miles de puestos de trabajo. El Instituto Aragonés del Agua (I. A. A. ), creado en el 2001, sería el encargado de dirigir este proceso,  previa renuncia de los Ayuntamientos a sus competencias de saneamiento y la privatización progresiva de su gestión.  La excepción a esta idea eran unos pocos ayuntamientos, entre ello Teruel  y la propia Zaragoza en la que se concentra la mitad de la población aragonesa y por tanto una buena parte de la recaudación que debería sustentar este proyecto.

Se pretende obligar y condicionar  la forma de participación de los Aytos aragoneses en el Plan, mediante dictamenes recogidos en la Ley de Aguas, aprobada en los últimos meses y en la propia revisión del Plan de Saneamiento que como conclusión final daría todo el poder al IAA eliminando toda la autonomía local sobre el saneamiento e “invitando” a que el abastecimiento también se cediera para su ulterior privatización.

Económicamente este Plan se sustenta en el pago del Impuesto de Contaminación del Agua, el ICA, que desde su implantación se ha multiplicado varias veces. Debido a los altos pagos a las empresas concesionarias, (diez veces mayor que en las comunidades vecinas de La Rioja Y Navarra) el Plan ha evidenciado su estrepitoso fracaso que acumula en un solo año más de 12 millones de déficit. 

La causa fundamental  es que  las depuradoras se han sobredimensionado de forma incomprensible. En términos absolutos  la capacidad de depuración es el doble de lo necesario. A esto hay que añadir que las tecnologías escogidas para el funcionamiento son caras y que se obvian procesos más ajustados al tamaño de las poblaciones. 

Algunos alcaldes, cuando objetaban al elevado precio de construcción y mantenimiento de sus depuradoras, recibían,  como respuesta de  I. A. A.,   que  lo pagos se costearían entre todos los aragoneses. En este tiempo el Impuesto ha seguido subiendo y se proyecta que vuelva a hacerlo un  7,5% en 2017.

A pesar de la falta de transparencia e información de que el I.A.A. ha hecho gala estos años en que hemos solicitado la información a la que tenemos derecho, podemos saber que las últimas depuradoras licitadas en cinco localidades del alto Matarraña, se han ofertado por más de 40 millones de euros. 

Esto supone un pago de dos millones al año de amortización para los 20 años del convenio. Teniendo en cuenta que hay 4400 vecinos supone un coste de 1800 euros al año para una familia de 4 miembros. Esto solo para la parte del recibo de depuración. ¿Como se prevé la financiación de este plan?. No solo los habitantes Valderobles, Beceite, Cretas, La Fresneda o Tastavins , en aras a una más que discutible "SOLIDARIDAD"  los vecinos de Huesca, Barbastro, Jaca ….y, sobre todo  Zaragoza, serán quienes sustenten el sistema. Para ello la herramienta es el I.C.A. que a partir del 2016 obligará a un sustancial aumento del recibo del agua de todos los aragoneses.

Ahora mismo hay poblaciones que ya pagan este impuesto y resulta curioso comparar los costes de depuración con la cantidad recaudada por el Impuesto. Así a Huesca le cuesta depurar  1,1 millones €  y paga 3,8 en concepto de I.C.A. Aunque  solo pague ya el mantenimiento  de la depuradora, está pasando a la caja común del I. A. A.  2,7 millones al año. En el caso de Barbastro los costes de depuración son de  0,3 millones y paga 1,1. Casi cuatro veces más de lo que le cuesta depurar.

En la entrada anterior de este blog se muestras estos datos con mayor detalle.



Pero el aspecto más grave de todo este proceso lo representan los 140 millones de euros  que, en un principio iban a ser destinados a la construcción de las depuradoras del Pirineo y que concedió el Gobierno Central dentro del Plan Nacional de Mejora de Calidad de Aguas entre 2007-2015.

Las depuradoras no se han construido y en la página 98 del informe de  la actualización del Plan Aragonés de Aragón no se dedica una sola línea a como se han invertido esta, más que importante cantidad de millones. Sencillamente,.... no existen. A pesar de ello la Fiscalía Aragonesa no se ha hecho eco de las peticiones que se le han hecho para que investigue este llamativo desfase.

Las subvenciones que I. A. A. ha concedido entre 2007 y  2013  recogen partidas dedicadas  al ciclo del agua en determinados ayuntamientos aunque nunca para la construcción de depuradoras  y,  según  nuestros cálculos, esta inversiones no alcanzan los 30 millones y si en cambio aparecen ayudas a grandes empresas que han llevado adelante procesos de depuración cuando estas empresas tienen millones de euros de beneficio al año.

¿HAY ALTERNATIVAS  A LA SITUACIÓN  ACTUAL?

La primera medida que le vamos a pedir  al gobierno recientemente constituido es que se realice una auditoría con una comisión de seguimiento donde participe la sociedad civil con destacada presencia de juristas, economistas y expertos en temas de servicios urbanos del agua.

La segunda medida es estudiar alternativas al propio I. A. A. que se ha mostrado falto de transparencia y con la clara  vocación de servir  al beneficio privado en vez de buscar el interés general.

Paralelamente habrá que diseñar  un nuevo Plan de Depuración  y modificar una Ley de Aguas que en varios artículos trataba de blindar el papel del I. A. A. en el afán de quitar competencias y emponderamientos a los Aytos aragoneses.

Y por último señalar que estamos por la solidaridad entre todos los Ayuntamientos. Aragón debe ser un proyecto común de todos sus habitantes. Pero para ello, previamente, hay que conocer, el estado de las cuentas  y el funcionamiento real de las depuradoras. Nuestro interés no es otro que el de legar a las generaciones venideras los ríos aragoneses y la gestión de sus aguas en el mayor estado de calidad posible.


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