![]() |
| Pilar Iturralde 2025 |
Que una política hidráulica haga aguas sería un mal chiste sino fuera porque en el caso de Aragón es una triste realidad. Juega a favor de las administraciones la mala memoria popular y la buena actuación de los medios de comunicación que saben administrar las noticias para que la sensación final favorezca al relato oficial.
Así se consigue que lo que debería ser una vergüenza autonómica transcurra sin mayores quebrantos. Como algo achacable a la naturaleza o a imponderables no predecibles que, rizando el rizo, ajustando cifras e incluyendo alguna cita acertada, se convertirá en campaña de nuevas presas y nuevas infraestructuras presentadas como la solución de los problemas de agua. El ejercicio de trilerismo comunicativo es mayúsculo.
La población, convenientemente pastoreada no cae en la cuenta de que nunca nadie ha hecho las cuentas de los embalses aragoneses ni de sus defectos de gestión. La indiferencia popular es la mejor presa de la vieja política hidráulica aragonesa.
Sin duda la palma en incumplimientos y sobrecostes se la lleva el Recrecimiento de Yesa que lleva camino de multiplicar por cinco el presupuesto de su adjudicación inicial en 2001 y 20 años de retraso, de creer el plazo marcado para su finalización. Desde luego la urgencia de la obra ha quedado ampliamente contradicha por la realidad.
La noticia de la prensa aragonesa sobre el embalse de Montearagón, pondría de manifiesto estos aspectos de la mala gestión de unos y la frivolidad con que otros se toman la gestión de lo público.
Las obras del embalse de Montearagón también debían haber terminado en 2006, pero tal como hemos ido reflejando en este blog, los problemas de gestión y acumulación de errores de construcción se han ido sucediendo multiplicando los costes. Según las últimas noticias, la saga no ha terminado. Las laderas se siguen deslizando poniendo en peligro la estabilidad de la presa y ahora habrá que invertir 1,2 M€ a añadir a la cuenta de una obra que, como el caso de Yesa, si hubiera sido tan urgente como se decía en su momento, ahora mismo habría unos problemas de abastecimiento que no son tales. A mayor abundamiento el ayuntamiento de Loporzano denuncia el plan de restitución cuya ejecución no alcanza el 10% de lo proyectado.
Para aprovechar esta entrada en relación a aplazamientos, incumplimientos y sobrecostes de obras hidráulicas, no podemos olvidar al embalse de El Val, el primer embalse del Pacto del Agua que tampoco tiene finalizado el plan de restitución territorial que afecta al pueblo de Los Fayos que ya es conocido como el Mar Menor de Aragón por el nivel de contaminación que retiene en su vaso y del que también nos hemos hecho eco.
En Agosto de 2016 ya recogíamos en este blog que en 2012 la Confederación Hidrográfica del Ebro había multado con 6.000 euros a los ayuntamientos de Ágreda y Ólvega por los vertidos de la EDAR originados en sus municipios, algo que ya se venía produciendo desde 2008 cuando se inauguró una depuradora que sigue sin depurar adecuadamente. Pasados 18 años la cosa sigue igual o parecida, sin que la noticia cale en el imaginario aragonés lo suficiente como para urgir a las administraciones y generar un estado de opinión.
Unas administraciones, como la CHE, que conoce el problema perfectamente, que tiene planes de actuación, pero que no actúa. En el último Esquema Provisional de Temas Importantes se determinaba que Embalse de El Val: Presenta alto riesgo de cianobacterias por vertidos de la EDAR de Ágreda-Ólvega (41% del fósforo) y una piscifactoría. Como posibles medidas se recoge el tratamiento terciario en la EDAR de Ágreda-Ólvega, la creación de un humedal depurador y el control de poblaciones de peces. Si la gestión que pueda activar estas intenciones goza de la misma fluidez que hasta la fecha cabe esperar que dentro de otros 20 años podamos seguir comentando esta actualidad con vocación de eternidad.
De momento, el ambiente político no pinta bien para la racionalidad hidráulica como tampoco lo hace para le energética. Los políticos oriundos o foranos seguirán son sus juegos de palabras, sus verdades de falsete a mayor gloria de la espectacularidad que garantice la seguridad de sus sillones que dependen más de la voluntad de las castas que los han puesto en él que de la población que les elige.
Tal como dice Diego Cañamero en sus redes sociales, en nombre del desarrollo económico, el mundo camina hacia el precipicio.
Todo gira alrededor de la producción, no importa si lo que se produce es necesario o no, ni si la explotación de los recursos naturales pone en peligro la vida en la Tierra. El sistema liberal y de "libre" mercado está diseñado para producir bienes de consumo. Para ello, necesitan una gran masa social con capacidad económica capaz de consumir todos estos bienes materiales que el sistema nos proporciona, aunque para obtener estos bienes (una especie de droga) nos están convirtiendo en esclavos modernos del siglo XXI.

No hay comentarios:
Publicar un comentario