lunes, 18 de mayo de 2026

25 ANIVERSARIO DE YESA

Desde el mismo arranque de este blog la evolución de las obras del RECRECIMIENTO DE YESA han sido habitual de nuestras entradas en que intentamos reflejar y difundir una percepción que los medios mayoritarios de información por diversas causas eluden, evitan o directamente boicotean. Porque el relato del modelo hidrológico de crecimiento constante, de regadío infinito y de ese eterno trasvase que siempre está a la vuelta de la esquina de las últimas elecciones, necesita un contrapunto que recuerde a los desmemoriados que la vida es más que lo que los que los medios mayoritarios cuentan en sus páginas y pantallas. La política debería ser algo más que es muestrario odontológico de sonrisas de falsedad que nos cae cada día como una pedregada de necedad a la que llamamos actualidad.

Y así han pasado 25 años. Entre primeras piedras, sobrecostes pornográficos sin crítica ni evaluación alguna, urbanizaciones que se expropian, laderas que se mueven y pueblos encerrados tras un muro de hormigón.



El fin de esta obra es como el horizonte, cuanto más anda el reloj, más parece alejarse. La obra que iba a terminarse en 2005 se pospone a la década de los 30, sin que a nadie parezca importarle gran cosa. Cabría esperar que los editores de la prensa/radio/TV aragonesa, al menos desde el punto de vista económico y de plazos, dijeran algo. Algo más que considerar inevitable esta realidad impuesta por la vieja política y asumida por la gente como si la irregularidad, la desinformación y la marrullería fueran parte del paisaje aragonés.

No es de extrañar que tras ese duro aprendizaje social, la población trague como lo más normal del mundo: la prioridad nacional, la colaboración público privada y cualquier otro sintagma nominal que se le ocurra a la oligarquía patria. Todo junto al sinfín de medias verdades y bulos completos que forman la convivencia cotidiana en todos los rincones de este país que tiene el mismo nombre que el río que se embalsa en la frontera entre Aragón y Navarra.

A 25 años de distancia, un cuarto de siglo de experiencias de todo tipo, Antonio Aretxabala ha recogido fielmente todo este periplo de irregularidades y de injusticias cuyo fin no encuentra sitio en el calendario. Agradecemos su estupendo trabajo de resumen y valoración de todos estos años que se puede ver AQUÍ.

Al final de la entrada reproducida hay un repaso cronológico de publicaciones que recogen muy bien esta realidad que envejece a nuestros lado.


Hay muchos jueces incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.

Bertolt Brecht 




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