Desde el mismo arranque de este blog la evolución de las obras del RECRECIMIENTO DE YESA han sido habitual de nuestras entradas en que intentamos reflejar y difundir una percepción que los medios mayoritarios de información por diversas causas eluden, evitan o directamente boicotean. Porque el relato del modelo hidrológico de crecimiento constante, de regadío infinito y de ese eterno trasvase que siempre está a la vuelta de la esquina de las últimas elecciones, necesita un contrapunto que recuerde a los desmemoriados que la vida es más que lo que los que los medios mayoritarios cuentan en sus páginas y pantallas. La política debería ser algo más que es muestrario odontológico de sonrisas de falsedad que nos cae cada día como una pedregada de necedad a la que llamamos actualidad.
Y así han pasado 25 años. Entre primeras piedras, sobrecostes pornográficos sin crítica ni evaluación alguna, urbanizaciones que se expropian, laderas que se mueven y pueblos encerrados tras un muro de hormigón.
No es de extrañar que tras ese duro aprendizaje social, la población trague como lo más normal del mundo: la prioridad nacional, la colaboración público privada y cualquier otro sintagma nominal que se le ocurra a la oligarquía patria. Todo junto al sinfín de medias verdades y bulos completos que forman la convivencia cotidiana en todos los rincones de este país que tiene el mismo nombre que el río que se embalsa en la frontera entre Aragón y Navarra.
A 25 años de distancia, un cuarto de siglo de experiencias de todo tipo, Antonio Aretxabala ha recogido fielmente todo este periplo de irregularidades y de injusticias cuyo fin no encuentra sitio en el calendario. Agradecemos su estupendo trabajo de resumen y valoración de todos estos años que se puede ver AQUÍ.
Al final de la entrada reproducida hay un repaso cronológico de publicaciones que recogen muy bien esta realidad que envejece a nuestros lado.
Hay muchos jueces incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.
Bertolt Brecht

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