miércoles, 13 de mayo de 2026

RIBAGORZA, AGUA, EXTRACTIVISMO Y FUTURO RURAL

El pasado fin de semana la Red de Agua Pública de Aragón acudió gustosa a la invitación del colectivo "REBROTA RIBAGORZA". En dos sesiones, realizadas en Graus y Estopanyà, se centró la conversación alrededor del "agua, extractivismo y futuro rural". 

La comarca de Ribagorza tiene a sus espaldas una larga experiencia sobre lo que ha supuesto en su historia social y económica, la larga serie de obras hidráulicas, realizadas unas y rechazadas otras, que se presentaron en su tiempo como herramientas de progreso pero que no fueron más que puro extractivismo. Una práctica de expectativas fracasadas y falsas promesas que parece atravesar la historia de esta comarca y de Aragón en general. El progreso, en forma de agua, energía o minería parece sembrarse en el mundo rural, pero las plusvalías que generan se cosechan lejos. Y nada parece indicar que algo haya cambiado.

Desafortunadamente esta no parece una práctica que haya que ir a buscar a los libros de historia; la realidad, la de ahora mismo, reactiva las alarmas que ya se pensaba no iban a sonar más en los paisajes aragoneses. Por contra los matrimonios de conveniencia entre las derechas patrias auguran la perpetuación de las viejas políticas. Una política bendecida por el auge global del pensamiento reaccionario o directamente faccioso que parece seducir a una parte de la población que prefiere los cañones a la mantequilla y que apoya un ideario más próximo al estado corporativo que a una verdadera democracia.

Encuentros como los de Graus y Estopanyà conforman un espacio de esperanza, un cálido sentimiento colectivo que fluye cuando se repasa el vivir y el convivir de una comunidad que sabe leer la realidad más allá de los titulares ahormados al interés comunicativo de las oligarquías. Porque tendrá que ser la gente, siempre la gente, la que entiende de atardeceres y relentes, quien sepa discernir las falacias con que se teje la política que, como siempre, condena a Aragón a ser territorio de sacrificio a beneficio de las cuentas de resultados de los grandes capitales que, también como siempre, dejarán en la Aljafería la comisión de siempre. 

Falacias y sofismas de tamaño descomunal son cosas como la limpieza de los ríos o el retorno del olvido de embalses rechazados en los tribunales y en las calles. Falacia y "negocidio" es la desmesura de las energías renovables aragonesas o los intentos de reabrir minas improductivas a la espera de recabar alguna subvención pública, al socaire de la cultura del pánico, que puede hacer que las tierras raras o los minerales (llamados) estratégicos se conviertan en el nuevo ídolo del tecno-optimismo suicida.



El totalitarismo es un intento por restablecer características de la sociedad de ayer en un marco moderno y de someter nuevamente al individuo al grupo e imponer valores únicos a toda la sociedad.

Tzvetan Todorov









 




  


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