El pasado día 28 terminó el proceso de aportación de propuestas al Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI) al que seguirá la participación pública del “Borrador del proyecto del Plan Hidrológico del Ebro” hasta abril de 2027. Finalmente, el nuevo plan podrá será aprobado por el Consejo de Ministros a finales de 2027.
Paralelamente, estos días coinciden varios acontecimientos relacionados con el agua. En el entorno del Día Mundial del Medio Ambiente se va a celebrar este fin de semana, la Asamblea Anual de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) en Tortosa acompañando la conmemoración del 25 Aniversario de la Plataforma en Defensa del Ebro y se ha presentado el informe “Retos de la planificación y gestión del agua en España. Informe 2025”. El documento ha sido elaborado por el Observatorio de las Políticas del Agua de la FNCA y coordinado por Julia Martínez y Francesc La Roca.
Este informe recoge, integrando rigor analítico y carácter propositivo, algunos de los principales retos actuales de la gestión del agua desde una perspectiva ambiental, social y territorial. Sus capítulos analizan cuestiones como la planificación hidrológica del cuarto ciclo, la gestión del riesgo de inundaciones en un contexto de cambio climático, la protección de las aguas subterráneas frente a la contaminación y la sobreexplotación, los conflictos asociados a los trasvases, la sostenibilidad de los usos agrarios del agua y las propuestas para una transición hídrica justa. El informe incluye además reflexiones sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento, la defensa de ecosistemas emblemáticos como el Delta del Ebro y el análisis de conflictos socioambientales vinculados a grandes proyectos industriales, ofreciendo una visión amplia y crítica de los desafíos que afronta la política del agua en España y la península ibérica.
Describe el informe como ya no es posible aplicar nuevas prórrogas al cumplimiento de los objetivos ambientales y que los planes hidrológicos del cuarto ciclo deberían plantearse en términos ambiciosos, con el fin de resolver las numerosas asignaturas pendientes que vienen arrastrándose de ciclos anteriores.
![]() |
| CLIC EN IMAGEN |
Se reclama una planificación de mayor calidad y una gestión de la misma más efectiva. Baste citar como ejemplo la proliferación de centros de datos en diversas cuencas, cuyas demandas de agua están envueltas en una nube de opacidad y que compiten directamente con usuarios ya establecidos, a los que pueden llegar a disputar el rango de prioridad. Por no hablar de las extraordinarias presiones políticas de los lobbies mineros que avanzan con eficacia en la captura del regulador al máximo nivel, en este caso la propia Comisión Europea.
Tal como recoge el informe, podríamos decir que el mundo de ayer ya no existe, los acontecimientos se reflejan, y a veces se crean, a la velocidad de los ordenadores más potentes de que dispone la cleptocracia reinante en las postrimerías de la modernidad líquida, mientras una parte significativa de la sociedad parece seducida por la espectacularidad creciente.
El "panem et circenses" de Juvenal ha encarnado en las pantallas de cristal líquido de una sociedad desencantada que elude los problemas estructurales. Unos problemas que se deberían afrontar con rigor y decisión en lo que tiene que ver con la situación del planeta tierra y con las distintas gobernanzas de sus habitantes.
Tanto las gobernanzas como los problemas estructurales no son ajenos a la gestión del agua y los debates sobre el PHE están siendo prueba patente. Nada nos gustaría más que equivocarnos sobre el futuro gris marengo con que se viste el horizonte de Ebro. El planeamiento del agua hasta 2033 debería ser coherente con las exigencias de los límites planetarios y capaz de acompasarse a los vaivenes de la historia de forma valiente y decidida mostrando desde el fondo de su modelo lo que la forma del discurso oficial recoge no sabemos con qué grado de convencimiento.
Es relativamente sencillo dejar por escrito la obligatoriedad de incluir estudios para mitigar el impacto del clima en los recursos hídricos o la necesidad de reevaluación de las dotaciones de riego en toda la cuenca, pero si esas buenas palabras no van acompañadas de una verdadera adaptación a las realidades que la naturaleza y las sociedades demandan, se corre el peligro que la mayor parte del agua se consuma en el papel mojado en que puede derivar este nuevo ordenamiento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario