jueves, 5 de octubre de 2023

LOS ELEFANTES SORIANOS

Habitación imposible: Pilar Iturralde 2020

Las soluciones que parecen apuntarse al grave problema de salud surgido en el abastecimiento de agua de Tarazona representan la continuidad del mismo modelo de hacer las cosas que han generado el problema que se quiere solucionar. 

Nada nos gustaría más que equivocarnos pero se podría decir que las administraciones han adoptado la economía circular como formato de trabajo y se plantea como solución una actualización del mismo problema. 

Sin duda es necesario responder a la emergencia del agua de boca de la ciudad del Queiles aunque, en ningún caso será real, efectiva y duradera si no se contempla la realidad del río Queiles en su conjunto. 

A la espera de que una Confederación Hidrográfica (CHE), dos ayuntamientos afectados (uno como causa y otro como efecto) y tres comunidades autónomas den un ejemplo de cordura técnico-administrativa y de grandeza de miras ante este desafío, el sentido común más simple aconsejaría acometer una operación inteligente que abarque todos los parámetros de esta compleja ecuación que nos ha planteado la actualidad. 

Estamos en el momento perfecto para que una ordenación consensuada y compartida de este histórico territorio permita modular el derecho a la salud y la vida de las personas con la preservación de los recursos naturales que, no hay que olvidar, dieron origen a los asentamientos humanos que ahora se sienten amenazados no solo por la gastroenteritis sino también por la posibilidad de ser los ribereños de un río inutilizable y muerto.

Estamos ante una oportunidad para repasar/evaluar los aprovechamientos del Queiles (algunos en conflicto desde 1939), la validez o no del primer embalse del Pacto del Agua que, no parece haber cumplido ninguno de los objetivos con que se construyó y la repercusión que las instalaciones ganaderas, incluida la piscifactoria de Vozmediano, tienen sobre el estado de salud del Queiles que, como todo río, es mucho más que una conducción de agua para uso de sus habitantes. 

Este sería también un buen momento para valorar los servicios que presta un río vivo.

Todo ello, por si no fuera suficiente, se debería contemplar en el escenario del Moncayo Castellano-Aragonés que lleva decenas de años enmarcado en un modelo de desarrollo extractivista en el que el agua, la tierra, sus gentes y su paisaje no es más que un elemento más en el diseño industrial-empresarial cuyo único objetivo es el beneficio inmediato que habitualmente se nutre también de importantes cantidades de dinero público. 

Las administraciones y, sobre todo, la población de la ribera del Queiles, desde Vozmediano a Tudela harían bien en tomar conciencia del elefante que hay en la habitación. Mejor dicho de los tres elefantes sorianos que están alterando el ecosistema y, en justa correspondencia, la vida de sus gentes que deberían calibrar con gran cuidado el precio de sus puestos de trabajo y su propio derecho a la salud. 

Uno de esos, para muchos invisibles, elefantes se pasea por Ólvega, ávido de toda el agua de la ladera del Moncayo que rebusca con sus colmillos desde Beratón a Cueva de Ágreda y de los pozos que abastecen el polígono Emiliano Revilla sobre cuyos lodos chapotea el elefante que recorre las orillas del embalse del Val donde se acumulan más de veinte años de las malas prácticas industriales de Ólvega. El último paquidermo soriano que se camuflaba tras la piscifactoría de Vozmediano desde su instalación, ha salido a la luz pública salpicando protozoos a diestro y siniestro y sumiendo a la cuenca del Queiles en la zozobra sobre su suministro de agua de boca y la de su huerta. Sorprende que un peligro de este calado no esté generando mayor alarma y contestación social entre las gentes de su ribera. No estará de más caer en la cuenta que la presencia de esta contaminación en el Queiles implica la contaminación del embalse de Val y, en consecuencia, una afección mucho mayor que la del agua de boca turiasonense. 

Y más sobre elefantes:

https://blog-es.sdggroup.com/el-elefante-y-los-ciegos-parabola-estrategia-de-datos



 

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