lunes, 24 de agosto de 2026

HACIA EL NUEVO CURSO DE AGUA

Proliferación de vacíos. Pilar Iturralde 2025

En medio del incesante y creciente ruido que se hace pasar como fidedigna  información hay muchas cosas que pasan desapercibidas para el gran público. No se puede decir que haya ausencia de datos, pero si que la modulación y ordenación de los contenidos construye una realidad formal de la que siempre se descuelgan aspectos importantes. La inversión de las administraciones en medios de comunicación no es ni paritaria ni inocente en tanto su manejo condiciona el pensar y el votar. En eso la involución social y política también se ha hecho notar.

No deja de ser curioso y el votante-pensador tal vez debiera considerarlo, que el espectáculo mediático/conservador compita en financiación con los planes de prevención y extinción de incendios. Este ejemplo debiera servir para cuestionar el ordenamiento informativo que nos alimenta cada día y ello sin contabilizar el delirio que llueve desde las redes sociales en donde cualquier imbécil se siente autorizado para categorizar todo lo que su ignorancia le aconseje y ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida. 

Entre estas cosas que se evaporan de la actualidad, la realidad del agua y su gestión es una de ellas y parece obligado para este blog, activo desde 2013, repasar como anda la cosa. Nos centraremos en tres casos: el embalse de El Val, la depuradora de La Cartuja y las obras de protección de Benasque. 

En Agosto de 2016 ya recogíamos en este blog que en 2012 la Confederación Hidrográfica del Ebro había multado con 6.000 euros a los ayuntamientos de Ágreda y Ólvega por los vertidos de la EDAR originados en sus municipios, algo que ya se venía produciendo desde 2008 cuando se inauguró una depuradora que sigue sin hacer gala de su nombre. Pasados 18 años la cosa sigue igual o parecida, sin que la noticia cale en el imaginario aragonés lo suficiente como para urgir a las administraciones y generar un estado de opinión. Que el embalse de El Val sea conocido como el Mar Menor de Aragón no debería de ser motivo de orgullo y menos para los habitantes de una zona que deberían pensar y repensar sobre la piscifactoría de Vozmediano, la contaminación ganadera o las repercusiones del Polígono Industrial de Ólvega en el que conviven condenas judiciales por contaminación con subvenciones de la Junta de Castilla y León. 

Respecto al estado operativo de la depuradora de La Cartuja no tenemos otras noticias más allá de lo que ya hemos publicado. En este nuevo curso hidráulico que asoma tras las canículas, haremos por acercarnos a esta compleja realidad y aportar lo que esté a nuestro alcance, que no dejará de ser una parte del complejísimo, intrincado y poco conocido modelo de depuración aragonés. Algo de lo que este blog está repleto y que para contrarrestar la amnesia popular invitamos a visitar

Tal como la política autonómica laminó el movimiento ciudadano articulado en torno a la injusticia que la financiación del PASD suponía, especialmente para la población zaragozana, el tiempo desdibuja aspectos importantes de este Plan. Emborrona la participación de los partidos mayoritarios, con protagonismo del PAR, en lo que ha sido un claro proceso de privatización de servicios públicos. En eso los partidos gobernantes de Aragón se adelantaron a la doctrina Trump, tan de moda hoy día. Todo es susceptible de negocio: la educación, la sanidad o los servicios de abastecimiento y depuración agua.

Sin ánimo de investirnos de oráculo, algo dice, aunque nadie este escuchando, que el saneamiento de Zaragoza volverá a la actualidad, que la financiación no está suficientemente clara y que la salud de la cuenca del Ebro, aguas abajo de Zaragoza no está garantizada como cabría esperar en una sociedad avanzada como la que se presume desde las esferas de la Aljafería. Un poder más proclive a favorecer a las grandes empresas energéticas y tecnológicas que a lo que tradicionalmente se ha conocido como bien común. Y algo barrunta que cómo ya pasó con la construcción de la EDAR de La Cartuja, los zaragozanos volverán a pagar.

Este viaje de las irregularidades del agua remonta el río Ésera hasta su población más señera. En Benasque, la intricada relación entre la turistificación y el agua ha hecho que el IAA haya validado la ejecución de unas obras de protección contra avenidas que ya estaban realizadas y cuya ejecución ha permitido elevar el nivel del suelo de la estación de salida del teleférico de acceso a Cerler para soslayar que es zona inundable. Administrativamente, la CHE ha resuelto las reconocidas irregularidades con una multa de 4.000€ y a otra cosa. Quedará la vana esperanza de que la justicia ponga un poco de orden en este desafuero aunque la experiencia nos dice que, como en otros casos (Torre Outlet, Zaragoza), las decisiones de los tribunales no siempre fluyen por los cauces de la justicia.

Estos casos nos hablan a las claras de una administración que administra poco, de una clase política anclada en el espectáculo y el esperpento como apuesta  electoral y una ciudadanía adormecida en sueños de grandeza de clase media que nunca han sido y seguirán sin ser. A pesar de que la toma del poder de las oligarquías y el desequilibrio de las rentas sean una evidencia, la población en su conjunto no parece caer en la cuenta de las repercusiones de este nuevo capítulo de la modernidad líquida.

La tradicional sequía que por estas fechas inundará los medios de comunicación, confundiendo a menudo sequía con escasez por sobreexplotación, reina también en la racionalidad aragonesa a todos los niveles. En el de los gobernantes y el de los gobernados. A buen seguro a la vuelta del curso político, además del ya endémico acoso a La Moncloa, se escucharán voces y voceros cargados de argumentaciones simplistas y simplonas reclamando embalses y soluciones mágicas para que el progreso, su progreso, no pare y que la rueda de las frivolidades siga rodando entre cervezas frías y áticos millonarios. Ya se ha podido escuchar junto a sandeces como relacionar los incendios forestales con la regularización de la inmigración, argumentos igual de bobos como que los ríos gallegos son cortos y tiran todo el agua al mar. Verdaderamente la ignorancia es muy atrevida y la política atrae a los atrevidos como la luz a las polillas. 

Como antídoto a tanta estupidez podría ser de interés recuperar la "la inteligencia natural", aquella que recomienda no estirar el brazo más que la manga y acompasar nuestros andares al camino que tenemos por delante. 


La esperanza ensancha el alma porque no se limita a proyectar un futuro mejor, sino que transforma el presente desde dentro.

Byung-Chul Han



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