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sábado, 27 de diciembre de 2025

¿RECRECIMIENTO DEL EMBALSE DE LAS TORCAS?

El río Huerva, La Uerba de los romano-aragoneses que habitaban estas tierras y estas aguas que hemos heredado, no deja de estar de actualidad. 

Se ha estado hablado de las obras en el tramo urbano en la que se alternan las luces y las sombras. Se habla también de las actuaciones aguas arriba de Zaragoza, de dudosa eficacia hidráulica y segura afección medioambiental, encaminadas a paliar las próximas avenidas y por si fuera poco, ahora el PSOE de Cadrete desempolva el recrecimiento del Embalse de Las Torcas. 

Dada la actualidad política, puede que se trate de una estrategia electoral para congraciarse con los agricultores de la zona y recuperar intención de voto en un electorado que las encuestas escoran hacia las extremas derechas. Aunque así fuere, y solo se tratara de una acción meramente comunicativa con escaso recorrido real, no es una buena noticia ni por el fondo, ni por la forma ni por el momento. Por eso la Asociación Huerva Vivo, con sede en Tosos, se ha dirigido a la Confederación Hidrográfica del Ebro(CHE) y le traslada la preocupación suscitada por esta iniciativa.  

El proceso de debate y participación pública del Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo (periodo 2028-2033) en el que estamos inmersos, establece hasta el próximo mes de mayo, el periodo de aportación de propuestas en el denominado Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI). El Tema 19 de dicho documento recoge propuestas para “Nuevas obras de regulación con financiación pública y justificación según el artículo 4.7 de la DMA” que contempla acciones relacionadas con nuevas obras de regulación para el nuevo ciclo hidrológico.

En este punto de aportaciones ciudadanas los interesados pueden proponer nuevas obras de regulación que deberán incluir justificación de acuerdo a lo establecido por la Directiva Marco del Agua (art. 4.7 de la DMA), compromiso de financiación, esquema de recuperación de costes y actuaciones de restitución territorial por parte de los promotores.

En esta fase de información y participación pública, la sociedad civil puede solicitar aquellas obras de regulación que considere oportunas y el Ayto. de Cadrete parece decidido a poner de actualidad el caso del Recrecimiento del Embalse de las Torcas, un proyecto de 1988, muy anterior a la propia Directiva Europea. También muy anterior al nacimiento de la Nueva Cultura del Agua que, con sus más con sus menos, ha aportado no pocos avances en la visión de la gestión hidráulica hacia una relación de equilibrio entre las explotación de los recursos hídricos y la salud de los ecosistemas que vertebran.  

La Asociación Huerva Vivo rechaza este viejo proyecto de nuevo recrecimiento y mantiene su oposición, desde el primer momento en que se propuso, al trasvase de las aguas de las Torcas a los pueblos mancomunados (Villanueva de Huerva, Fuendetodos, La Puebla de Albortón,Valmadrid y Aguilón).

El Huerva es un río de caudales desiguales sobre el que pesan, desde hace ya tiempo, diversos proyectos que lo pueden llevar más allá del límite de sus capacidad tanto como abastecimiento como de su propia esencia como río. Sirvan de ejemplo la planificación urbanística en pueblos fuera de la cuenca como los proyectos de Fuendetodos (350 viviendas y campo de golf), el de Valmadrid, (1.000 viviendas y un polígono industrial en zona Zepa y Lic) e igualmente fuera de la Mancomunidad de las Torcas, una concesión de agua a la Cantera de Azuara. 

La justificación más oída del recrecimiento tiene que ver con el aumento de regadío en Cadrete y María de Huerva y la mitigación de avenidas que, tal como se puso de manifiesto en el último episodio, todo indica que es un peligro aun por conjurar y cuyas propuestas de solución están lejos del consenso social y científico.

Desde el colectivo radicado en Tosos preocupan la gestión sesgada hacia intereses minoritarios de un bien público, escaso de por sí, que da vida a toda la cuenca y las afecciones que dicha obra puedan tener en este espacio humano.

Mencionan también en su escrito a la CHE los actuales problemas en los laterales de la presa debido a una falla del terreno que puede poner en peligro la estabilidad de la presa actual y de su recrecimiento con mayor motivo.

En otro orden de cosas, preocupan las alteraciones sobre el ecosistema del río que, dadas las características del proyecto, significaría la desaparición de alguno de sus tramos y la afecciones a un importante catálogo de bienes culturales.

Este es un viejo proyecto en el que la CHE asumía que no existe posibilidad de eliminar algunos de los impactos más notables como es la agresión a algunas especies vegetales y animales de reconocido valor que, por mucho Programa de Vigilancia Ambiental que se escriba, no alcanza a una verdadera prevención y acción correctora. 

Marcha del Ebro 2017 

Aparte de la posible función propagandística de este proyecto, una buena parte de la población afectada, dudan de la verdadera utilidad para la agricultura en una zona en que ha habido un importante traspaso de terrenos agrícolas hacia el urbano e industrial. Por otra parte, el principio de repercusión de costes de esta infraestructura debería obligar a los futuros regantes (aprox. 260 en toda la ribera) a asumir el 30% del coste de la obra. Unas cuentas que habría que hacer con mucho tino antes de prometer futuros e hipotéticos beneficios.

A todo lo anterior, habría que añadir que, en la realidad del regadío de la zona, queda mucho por hacer en la gestión del Embalse de Mezalocha, propiedad del Sindicato Central de Riegos. De la misma forma que queda pendiente la adecuación de los caudales ecológicos incumplidos hasta el momento.

En resumen, tal como explica Huerva Vivo, este proyecto es una mal recuerdo de una caduca cultura del agua que, pese a la insistencia de los limites planetarios y del cambio climático, se resiste a pasar a los libros de historia.

Pese a los añorantes de un pasado, que seguramente no fue como quieren recordar, la cuenca del Huerva es parte del paisaje mediterráneo, una realidad incompatible con la cultura de la oferta ilimitada de un bien que por su naturaleza es finito. 

En este caso, al movimiento ciudadano le cabe la esperanza de que, tal como expresa el EpTI al que hemos hecho referencia, las alternativas que contemplan nuevas obras de regulación con financiación pública y su justificación según el artículo 4.7 de la DMA, se ven muy poco probables, puesto que es difícil llegar a justificar las obras de regulación que se solicitan sin llegar a analizar exhaustivamente los condicionantes a cumplir.

Dicho todo lo anterior, cuando ya se oye el ruido mediático/electoral, la población que cree en la política como forma de gestión del común, se pregunta si los actuales y futuribles representantes públicos no harían mejor en ceñirse a las realidades antes que abrir expectativas y posibilidades inciertas. El triste espectáculo cotidiano de la política ya está suficientemente saturado de populismos.



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