Este blog, a punto de cumplir 13 años, recoge una larga historia de agua en clave aragonesa con menos éxitos que fracasos en su haber, si entendemos por éxito la materialización objetiva de las ideas razón de ser de este colectivo.
Puede ser que esta realidad, esta sensación de no alcanzar nunca el objetivo trazado, sea común al movimiento ciudadano que aspira a la gestión pública y participativa de los bienes y servicios públicos, esa parcela que, en nuestra opinión, nunca debería seguir los dictados del mercado.
El agua, la energía, la educación o la sanidad, de la mano de un neoliberalismo al alza, al rebufo de la clara involución social que flota sobre el planeta tierra, llevan camino de mutar de servicio a negocio. La actualidad no hace más que reflejar esas realidad que, contrariamente a lo que fuera razonable, no parece causar mayor preocupación en una masa significativa de población que sigue los eslóganes del marketing sin empacho aparente. No obstante lo cual, la RAPA en comunión con otros colectivos de mismo ámbito somos conscientes de la necesidad de mantener viva la idea de una convivencia social basada en valores y no en precios y por eso, si apenas capacidad de optimismo, sí queremos apostar por la esperanza.
Ese espíritu de la esperanza que remata el calendario cada año. Pese a los esfuerzos del consumismo y el empeño de políticos sin luces por encender millones de bombillas, cada año, desde que el ser humano se ha sentado a narrar, a recordar y a soñar, se hace patente en nuestra experiencia vital.
Por eso, hoy como los trece años anteriores y como los siglos en que gentes con capacidad de soñar contra el infortunio han deseado, cuando el sol se detiene a descansar en diciembre, os deseamos:

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