Páginas

▼

INFORMES Y AUDITORIAS

▼

COLECTIVOS DEL AGUA EN ARAGÓN

▼

sábado, 31 de octubre de 2026

DEPURADORA DE TEREOS EN EL PICARRAL. 2

Refugio entre nubes. Pilar Iturralde 2026

En la entrada del pasado día 20,  analizamos en este blog el proyecto de depuradora que la empresa Tereos pretende instalar en un solar contiguo a su fábrica en el Barrio de Picarral  para lo que ha solicitado permiso al Ayuntamiento de Zaragoza. 

En esta ocasión vamos a detenernos en la composición de los vertidos que actualmente realiza Tereos a la red de alcantarillado del Ayuntamiento de Zaragoza con destino final a la depuradora de La Cartuja. Este vertido tiene autorización del INAGA de fecha de 29 de octubre de 2007 (BOE de 21/11/2007).

No habíamos tenido conocimiento de ningún documento de seguimiento de dichos vertidos hasta que se ha hecho público un breve informe elaborado por Ecociudad firmado en enero de 2026 contenido en el expediente del proyecto.

En ese documento de cuatro páginas, Ecociudad hace una volaración del impacto del actual del vertido y del proyecto de depuradora que se pretende instalar.  Según declara la propia empresa y recoge Ecociudad, el vertido actual se caracteriza por “elevadas concentraciones de materia orgánica biodegradable asociadas al procesado del maíz”.  Ecociudad ya avisa de que Tereos no  detalla los procesos de neutralización previos al vertido que la empresa realiza en la actualidad.

El informe señala que “las analíticas anuales realizadas por el Ayuntamiento de Zaragoza, constatan que los valores actuales de DQO superan los límites establecidos en el Decreto 38/2004 de 24 de febrero del Gobierno de Aragón”, decreto que aprueba el reglamento de vertidos a las redes municipales de alcantarillado. Además afirma que el principal impacto de las elevadas concentraciones de DQO se produce en los colectores y no tanto en el interior de la empresa. En esos colectores la materia orgánica se descompone anaeróbicamente produciendo sulfuro de hidrógeno y otros compuestos sulfurados con efectos agresivos en los materiales del alcantarillado público, dañando los hormigones. Esta fermentación produce olores y “supone un riesgo para la seguridad de los trabajadores del alcantarillado”. 

Siendo esto suficiente motivo de alarma, existen otros aspectos por considerar, no menos graves.

La empresa capta agua del subsuelo para su proceso productivo. La autorización de esta captación está concedida por la Confederación Hidrográfica del Ebro para un máximo de un millón y medio de metros cúbicos anuales. Este agua  tiene componentes salinos debido a su origen y se somete a procedimientos de ósmosis inversa para poder introducirse en el ciclo de fabricación. En este proceso, el 25 % del caudal utilizado se vierte al alcantarillado conteniendo el total de las sales de todo al agua extraída del subsuelo a la que se le suman las procedentes del proceso productivo del tratamiento que se le da al maíz. 

Como consecuencia el informe afirma que ese vertido final “incorpora grandes cantidades de sales que hacen que las conductividades estén por encima de los valores del decreto ya citado”.  

El carácter salino de los vertidos constituye, de por sí y ya en la actualidad, un grave problema para el correcto funcionamiento de la Depuradora de la Cartuja, pero el problema aumentaría con la construcción de la instalación que se solicita ya que al recuperar más agua para la producción “aumentará la concentración hasta superar tres veces el valor medio diario permitido”. 

Según lo descrito, podríamos estar ante un caso de incumplimiento de la autorización de vertido por superación de los límites que recoge el reglamento de vertidos a las redes municipales aprobado por el Gobierno de Aragón. Un incumplimiento con consecuencias muy serias: superación de DQO, fermentación en redes municipales, producción de ácido sulfhídrico (señalado por Ecociudad como causa de “peligrosidad para trabajadores en alcantarillas”) y cuyo máximo admisible está recogido en el reglamento, (Artículo 14 de Prohibiciones Generales) ya que generan “condiciones ambientales nocivas, tóxicas o peligrosas que dificultan el acceso y/o la labor del personal encargado de las instalaciones”. 

Además, este incumplimiento produce efectos corrosivos sobre materiales e instalaciones municipales, incluida las de la propia EDAR de La Cartuja, una depuradora concebida para aguas residuales domésticas que se ve sobrepasada y deteriorada cuando le llegan vertidos industriales como ya hemos señalado en otras ocasiones.

La entidad competente en la inspección y control es el Ayuntamiento de Zaragoza, en concreto a través del  Instituto Municipal de Salud Pública que es quien debe tomar las muestras y analizarlas. Para ello y según normativa,  la empresa tiene que tener instalada una arqueta en el exterior de la instalación, disponible  para toma de muestras sin necesidad de  solicitar permiso o avisar a la empresa. 

Estamos ante una situación muy grave que se viene demorando en el tiempo y que debería preocupar y comprometer a todos los sectores relacionados con esta actividad, desde las administraciones, la empresa en sí misma y la ciudadanía a la que no se la da información veraz. 

La Red de Agua Pública se ha reunido con Ecociudad varias veces, sobre este y otros temas que afectan a la depuración de la ciudad pero no hemos podido contar con estos datos hasta que se ha hecho pública la documentación del proyecto de depuradora. En ningún momento se nos ha dado la información completa para entender todo el alcance del problema, tanto de la situación presente como la que es esperable de poner en marcha el proyecto de instalación que estamos valorando.

Vamos a dirigirnos al Ayuntamiento de Zaragoza para solicitar información y documentación  sobre la periodicidad de los controles y los resultados cuantitativos de los análisis de las muestras. Sería igualmente necesario conocer si se ha dado cuenta al INAGA de estas superaciones ya que este órgano  es quien autorizó el vertido y, por lo tanto, es  competente para instruir y sancionar incumplimientos.  Finalmente, y en el supuesto de que la superación de los límites marcados por la normativa sea constante, cabrá preguntarse qué va a hacer Ayuntamiento e INAGA para solucionar esta situación.

Por encima de los encuentros o desencuentros que esta industria, la gestión municipal y las reivindicaciones de sus vecinos, hayan podido acumular en la historia de este barrio zaragozano, lo que hay sobre la mesa en este momento es de una gran complejidad y afecta no solo a este barrio, a esta empresa o a este consistorio. Se trata de una interpelación a la capacidad de depuración global de la ciudad que es como hablar de la salud del Ebro aguas abajo de la capital aragonesa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario